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África, la feminización de la pobreza


El viernes 6 de agosto de 2021, en los Juegos Olímpicos de Tokio, la keniana Peres Jepchirchir se alzaba con la medalla de oro en la prueba de maratón femenino. En los mismos juegos, la ugandesa Peruth Chemutai conseguía otro oro en los 300 metros de obstáculos, y otra keniana, Faith Kipyegon, ganaba el oro de los 1.500 metros. Entender las olimpiadas femeninas sin las mujeres africanas es imposible.


Es igualmente imposible tratar de entender el emprendimiento en el continente africano sin tener en cuenta a las mujeres.


Igual que las atletas de élite, las mujeres africanas empiezan una carrera de fondo desde que son muy jóvenes, pero son plenamente conscientes, también desde ese mismo momento, de que se les cerrarán muchas puertas en este arduo recorrido hacia un futuro mejor.


Las altas tasas de los colegios de secundaria, las prohibitivas carreras universitarias y los mayoritariamente inaccesibles o inexistentes cursos de formación profesional, suponen una barrera infranqueable para el acceso a su empoderamiento. A estos obstáculos, se les suman otros de mayor calado cultural, como son los embarazos precoces o los matrimonios tempranos, que interrumpen su educación y en muchos casos la paralizan indefinidamente.


Su condición de mujer, en un mundo dominado por hombres y en sociedades muchas veces machistas, también dificulta exponencialmente la posibilidad de emprender.


Y es que cada vez se evidencia más una problemática de carácter mundial y que encuentra en África una de sus expresiones más patentes: la feminización de la pobreza. Las mujeres son las más desfavorecidas entre los pobres. Podemos decir sin equivocarnos; “las mujeres son las más pobres entre los pobres” ya que no participan del beneficio de los recursos ni de la toma de decisiones.


El rol desempeñado por las mujeres en la sociedad africana como trabajadoras de la tierra, productoras de alimentos y gestoras de los asuntos domésticos, las convierte en gran medida en únicas benefactoras de las familias, por tanto, el sustento de aquéllos que las rodean. De ahí la importancia de que las mujeres africanas encuentren una seguridad económica que les permita desarrollar los diferentes trabajos de forma estable.


Proyectos como el Centro de Formación en técnicas de costura que llevamos a cabo en Kigoma pretende no sólo derribar las barreras de la desigualdad de género respecto al acceso de las mujeres africanas a los recursos, eje transversal del fenómeno de la pobreza, sino integrar una perspectiva feminista en su modo de entender las relaciones sociales y de esta manera impulsar una toma de conciencia en todas ellas, una conciencia de su situación desigual en la sociedad y de un deseo de emancipación y autonomía que les permita desarrollarse plenamente en todos los campos de la vida.


Queda claro pues que el papel de las mujeres africanas resulta cada vez más esencial para el desarrollo económico y social de sus territorios (y países), y es un paso central para la reclamación de sus derechos económicos, sociales y políticos.


El emprendimiento femenino en África debe tener un factor protagonista, y éste debe ser la igualdad de oportunidades, mismas oportunidades, mismos logros, mismos beneficios.


Y es que sin él, África difícilmente logrará alcanzar los niveles de desarrollo que se esperan.

 

Africa, the feminisation of poverty

On Friday 6 August 2021, at the Tokyo Olympics, Kenya's Peres Jepchirchir won gold in the women's marathon. At the same Games, Uganda's Peruth Chemutai won another gold in the 300m steeplechase, and another Kenyan, Faith Kipyegon, won gold in the 1500m. To understand the women's Olympics without African women is impossible.


It is equally impossible to try to understand entrepreneurship on the African continent without taking women into account.


Just like elite athletes, African women start a long-distance race when they are very young, but they are fully aware, also from that very moment, that many doors will be closed to them in this arduous journey towards a better future.


High secondary school fees, prohibitive university courses and largely inaccessible or non-existent vocational training courses are an insurmountable barrier to their empowerment. In addition to these obstacles, there are others of a more cultural nature, such as early pregnancies or early marriages, which interrupt their education and in many cases paralyse it indefinitely.


Their condition as women, in a world dominated by men and in societies that are often sexist, also makes it exponentially more difficult for them to become entrepreneurs.


The fact is that a global problem is becoming increasingly evident, one of the most obvious expressions of which is the feminisation of poverty in Africa. Women are the most disadvantaged of the poor. We can safely say: "women are the poorest of the poor" because they do not share in the benefit of resources and decision-making.


The role played by women in African society as workers of the land, producers of food and managers of domestic affairs makes them to a large extent the sole benefactors of families, thus the breadwinners of those around them. Hence the importance of African women finding economic security that allows them to carry out different jobs in a stable manner.


Projects such as the Training Centre in sewing techniques that we carry out in Kigoma aims not only to break down the barriers of gender inequality regarding the access of African women to resources, a transversal axis of the phenomenon of poverty, but also to integrate a feminist perspective in their way of understanding social relations and in this way promote awareness in all of them, an awareness of their unequal situation in society and a desire for emancipation and autonomy that allows them to develop fully in all areas of life.


It is therefore clear that the role of African women is increasingly essential for the economic and social development of their territories (and countries), and is a central step in claiming their economic, social and political rights.


Women's entrepreneurship in Africa must have a leading factor, and this must be equal opportunities, equal opportunities, equal achievements, equal benefits.


Without it, it will be difficult for Africa to achieve the expected levels of development.


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