QUERIDO DIARIO, ¿QUÉ ME HA TRAIDO HASTA AQUÍ? (DEAR DIARY, WHAT HAS BROUGHT ME HERE?)



Junio de 1997

Yo, David, con 21 años, empiezo a trabajar en una empresa que aún está muy lejos de ser lo que con los años acabará siendo, una gran empresa a nivel mundial.


Paso 25 años de mi vida aquí dentro y tengo la gran suerte de forjarme toda una carrera profesional que me lleva a viajar por todo el mundo, dirigir equipos, gestionar grandes presupuestos. Son familia. Una etapa con muchas alegrías, pero también con algunos desencuentros. Y es que 25 años dan para mucho, no?


Agosto 2012

Empiezan a aflorar en mi una serie de necesidades e inquietudes personales que están muy lejos de poder ser satisfechas si continuo aquí dentro, así que he decidido dar por finalizada esta larga y fructífera etapa de mi vida para explorar nuevos territorios y contextos donde poder seguir evolucionando como persona.


Y es que necesito salir y ver mundo, una paradoja cuando ya lo he visto tantas veces, pero es ‘otro’ el mundo que yo quiero ver y conocer. Aunque aún no sé cuál es.


Marzo de 2013

Viajo a Nepal por primera vez atraído por la llamada de los Himalayas y quedo fascinado con el país y sus gentes. Simplemente es un flechazo a primera vista.


Junio del 2015

Han pasado dos años de aquel primer viaje a Nepal y en las noticias informan que un terremoto ha sacudido el país y más de 20.000 personas han perecido.

El suceso me ha conmocionado así que me comprometo a que en cuando pueda regresaré para ayudar en lo que sea.


Y es cuando veo en un plafón de anuncios de la librería Altaïr de Barcelona una pequeña nota donde se buscan voluntarios para apoyar a una pequeña ONG local de Nepal con la construcción de una nueva casa de acogida para niños de la calle ya que la anterior el terremoto la ha dejado inhabitable, que hago mi equipaje y me planto en Katmandú.


Junio de 2016

Durante estos meses en Nepal un nuevo mundo ha aparecido de la nada para robarme el corazón de por vida. Aquí me estoy dando cuenta de cuánto se puede hacer para intentar mejorar las condiciones de vida de personas que por el simple hecho de haber nacido en un país distinto al mío no tienen cubiertas sus necesidades más básicas, ya no solo dándoles lo que no poseen o lo que les falta, si no proyectando una colaboración conjunta en la búsqueda de un mejor desarrollo que perdure en el tiempo, compartiendo con ellos ideas, estrategias, planteamientos…, en definitiva, conocimientos, muchos de los cuales me son familiares de mi anterior etapa pero que ahora cobran otro sentido, otra dimensión, tienen otro fin.


Estando aquí en Nepal empiezo a pensar en la idea de implicarme más fondo con la comunidad de la Cooperación Internacional y averiguar de qué va todo esto.


Octubre de 2016

Regreso a Barcelona con ganas de conocer mas sobre este mundo, y a 2 meses de entrar en la cincuentena, me matriculo para realizar un Postgraduado en Cooperación Internacional como Técnico en Gestión de Proyectos y Técnico en Proyectos de CID (cooperación internacional para el desarrollo) y de esta manera adquirir los conocimientos y obtener las herramientas necesarias para hacer frente a los retos y proyectos que me puedan surgir a partir de ahora.

Me paso 9 meses hincando codos.


Septiembre de 2017

Con el postgraduado en el bolsillo, empiezo un peregrinaje como voluntario en terreno colaborando con distintas ONGs y que me lleva de nuevo a Nepal y luego a Bolivia.

Asia? Suramérica? Me falta uno para tener la visión más completa, África, el continente olvidado. Así que Tanzania será mi siguiente destino.


Septiembre de 2019

He pasado los últimos 3 años prácticamente viviendo en estos 3 países, empapándome y absorbiendo vida por los cuatro costados. Tengo que reconocer que no recordaba haber sido tan feliz ni sentirme tan pleno con anterioridad como me he sentido todo este tiempo. Y es que descubrir otras culturas muy diferentes a la tuya, otras formas de entender la vida u otras tradiciones, me ha hecho ver las cosas desde otra perspectiva. En definitiva, me doy cuenta de que la vida puede ser vivida de muchas maneras.

Y mientras estoy conociendo culturas, gentes y contextos tan diferentes unos de otros, siento que voy ganando sabiduría, tolerancia y flexibilidad ante las cosas y los acontecimientos que se van sucediendo ante mis ojos, me olvido de antiguos esquemas o patrones adquiridos, intentando mantener siempre una actitud abierta a opiniones, a evolucionar y experimentar.

Y todo ello me confirma lo que ya llevo tiempo intuyendo, que las cosas realmente importantes no son las materiales.

Leo en un articulo que me hace reflexionar: ‘’lo verdaderamente importante no son los bienes que poseemos, ni las riquezas que podemos llegar a acumular, sino que lo que importa y hace que todo lo que hagas valga la pena radica en otro lugar, en algo, que es intangible, pero que está allí’’.


Intangible?


Y es así como en Nepal, Bolivia, Tanzania, estando rodeado de personas que sobrevivían como podían, y yo colaborando en identificar necesidades para luego plasmarlas en proyectos a la búsqueda de financiación, donde esa ‘intangibilidad’ de las cosas ha provocado que de repente mis pertenencias y capacidades pasen a ser valiosas herramientas con las que afrontar el día a día y que compartirlas para que todas esas personas puedan escribir su propio futuro sin depender nunca más de ayudas externas, empieza a dar sentido a todo esto.


Puedo afirmar que mis prioridades han cambiado y que el mundo pasa a ocupar un lugar distinto, más claro, más evidente, más profundo.

Y la palabra ‘sostenibilidad’ queda grabada en mi piel como si me la hubiesen marcado con un hierro candente.


2020 en adelante…

Encuentro en mi libreta de notas una frase que debí leer hace tiempo: ‘’la comodidad aletarga, el confort anestesia y es en la crudeza de las cosas donde encuentras muchas veces una honestidad a menudo olvidada’’.


Y ahora sé que es la búsqueda de esa ‘honestidad’ la que me ha traído hasta aquí.



‘’Lo esencial es invisible a los ojos. Solo se ve con el corazón’’.

Saint-Exupéry, ‘El Principito’





DEAR DIARY, WHAT HAS BROUGHT ME HERE?


June 1997

I, David, 21 years old, start working in a company that is still far from being what it will become over the years, a large global company.

I've spent 25 years of my life here and I've had the good fortune to forge a career that has taken me all over the world, leading teams and managing large budgets. They are family. A period with many joys, but also with some disappointments. And 25 years is a long time, isn't it?


August 2012

A series of personal needs and concerns are beginning to emerge in me that are far from being satisfied if I continue in here, so I have decided to end this long and fruitful stage of my life to explore new territories and contexts where I can continue to evolve as a person.


I need to go out and see the world, a paradox when I have already seen it so many times, but it is 'another' world that I want to see and know. Although I still don't know which one it is.


March 2013

I travel to Nepal for the first time attracted by the call of the Himalayas and I am fascinated by the country and its people. It's simply love at first sight.


June 2015

Two years have passed since that first trip to Nepal and the news reports that an earthquake has shaken the country and more than 20,000 people have perished. The event has shocked me so I pledge that when I can I will return to help in any way possible.


And it is when I see on a notice board of the Altaïr bookstore in Barcelona a small note where they are looking for volunteers to support a small local NGO in Nepal with the construction of a new shelter home for street children because the previous one has been left uninhabitable by the earthquake, that I pack my luggage and I plan to go to Kathmandu.


June 2016

During these months in Nepal a new world has appeared out of nowhere to steal my heart for life.

Here I am realizing how much can be done to try to improve the living conditions of people who, simply because they were born in a country different from mine, do not have their most basic needs covered, not only by giving them what they do not have or what they lack, but also by projecting a joint collaboration in the search for a better development that lasts over time, sharing with them ideas, strategies, approaches. . . , in short, knowledge, many of which are familiar to me from my previous stage but which now take on another meaning, another dimension, they have another purpose.

Being here in Nepal I started to think about the idea of getting more deeply involved with the International Cooperation community and finding out what it's all about.


October 2016

I return to Barcelona with the desire to learn more about this world and I have enrolled for a Postgraduate in International Cooperation as a Project Management Technician and Project Technician in CID (international development cooperation) and thus acquire the knowledge and obtain the necessary tools to meet the challenges and projects that may arise from now on.

I spend 9 months bending my elbows.


September 2017

With my postgraduate degree in my pocket, I start a pilgrimage as a volunteer in the field collaborating with different NGOs and that takes me back to Nepal and then to Bolivia. Asia? South America? I'm missing one to have the most complete vision, Africa, the forgotten continent.

So Tanzania will be my next destination.


September 2019

I've spent the last 3 years practically living in these 3 countries, soaking in and absorbing life from all four sides. I have to admit that I don't remember ever being as happy or feeling as fulfilled as I have felt all this time. Discovering other cultures very different from yours, other ways of understanding life or other traditions, has made me see things from another perspective. Ultimately, I realize that life can be lived in many ways.

And while I am getting to know cultures, people and contexts so different from each other, I feel that I am gaining wisdom, tolerance and flexibility before the things and events that are happening in front of my eyes, I forget old schemes or acquired patterns, always trying to keep an open attitude to opinions, to evolve and experiment. And all this confirms to me what I have been sensing for a long time, that the really important things are not the material ones.

I read in an article that makes me reflect: ''what is really important is not the goods we possess, nor the wealth we can accumulate, but what matters and makes everything you do worthwhile lies somewhere else, in something that is intangible, but that is there''.


Intangible?


And this is how in Nepal, Bolivia, Tanzania, being surrounded by people who survived as they could, and me working to identify needs and then translate them into projects in search of funds, where that 'intangibility' of things has caused that suddenly my belongings and skills become valuable tools with which to face the day to day and that sharing them so that all these people can write their own future without relying on external aid, begins to make sense of all this.


I can affirm that my priorities have changed and that the world occupies a different, clearer, more evident and deeper place. And the word 'sustainability' is engraved on my skin as if it had been branded with a hot iron.


2020 onwards. . .

I find in my notebook a sentence I should have read a long time ago: ''cosiness lulls, comfort anesthetizes and it is in the rawness of things that you often find an 'honesty' that is often forgotten''.


And now I know that it is the search for that 'honesty' that has brought me here.



''The essential is invisible to the eye. You can only see with your heart’’.

Saint-Exupéry, 'The Little Prince'.

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